Un momento


2743962305_55d96dc3a7.jpgSal fuera de casa. Echa una mirada a la gente que anda por la calle.
Observa a la juventud o a los adultos o a los ancianos. Unos van con la cara sonriente y alegre. Otros la llevan con preocupación. Otros con la ilusión, el relax y el reposo que supone haber encontrado el sentido de sus vidas. 
Mira siempre con mirada amplia todo lo que tus ojos abarcan. Párate con algún conocido y, si eres comunicativo, habla incluso a algún desconocido.
 
Mucha gente ansía el saludo gratuito de alguien que, sin querer, les puede dar un aliento a su vida anodina. No te preocupes por el qué dirán. Tú ve derecho al tema.Alguien podrá decirte con admiración que, pasada una mala racha, ahora se encuentran fenómeno. ¿Cuál será el origen de su nueva visión del mundo y de sí mismo?
 
Posiblemente, no te quepa duda, porque han hecho una inmersión en lo más profundo de su “yo” para encontrar el origen del desánimo que les embargaba hace poco tiempo.Han tenido que emplear el arma del coraje. Se han dicho a sí mismos: Ya está bien de andar a la desbandada, sin rumbo ni orientación.
 
Habían caído en las profundidades del mal que desalienta y paraliza hasta las fibras del alma. Pero ahora se hallan felices por la sencilla razón de que han abandonado el desaliento que carcomía sus vidas.Han visto una luz  fulgurante ante su propio horizonte, la luz de la fe en Cristo. La han seguido con valentía y, sin pensarlo dos veces, se han dado cuenta de que la felicidad que habían perdido estaba dentro de ellos mismos.
 
Lo fácil es entregarse rendido ante los malos momentos. Lo auténtico es que te reanimes tú mismo. Ten en cuenta que eres tú el director y el piloto de tu existencia. Los demás te podrán echar una mano.Sé tú el impulsor y el creador de una vida nueva. No pierdas ni un instante para embellecerla con acciones que te dignifiquen.
 
Recuerda:
 
1.- Es difícilmente expresable cuánto concilia los ánimos humanos la cortesía y la afabilidad en el que habla (Marco Tulio Cicerón).
 
2.- Pues no hay cosa más desasosegada que el  ánimo insatisfecho de sí mismo (Desiderio Erasmo  de Rotterdam).
 
¿Cuál es tu estado anímico normal?
¿Luchas por superarte?
¿Tienes el sentido claro de tu propia vida?
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