miedo


2185138603_c7929d625e.jpgQuizás hayas experimentado en tu vida la dura sensación del miedo. Miedo a quienes te rodean, miedo a la guerra, miedo a la inseguridad ciudadana,

miedo a ser atracado,   insultado e injuriado; miedo ante el futuro que te

aguarda. Miedo, sí, miedo y más miedo. 

Pero es posible que hayas notado miedo de ti mismo. Puede que hayas perdido el resplandor de tu juventud ilusionada. O que la enfermedad vaya mermando tus energías físicas y hasta psicológicas. Tendrás días en que parezca que  vas a derrumbarte porque todo lo ves negro.
 

Sientes miedo de tu propio miedo. Un miedo que te vas fabricado en tu interior por causas que ni siquiera tú mismo conoces. 

Experimentas miedo cuando ves la televisión. Todo cuanto aparece en la pequeña pantalla son desgracias humanas: accidentes, inundaciones, terremotos, huracanes…
 

También lo percibes cuando lees la prensa diaria. Ya desde sus primeras páginas -y en grandes titulares comienzas a leer noticias  desagradables.

No hay nada bueno. Todo está impregnado de maldad, de ataques de unos contra otros, de críticas enconadas y duras contra el enemigo, contra el partido político de la oposición.
 

Y lo bueno es que dicen que aman la verdad, pero no son capaces de perdonar el error de nadie.
 

Miedo, miedo fuera de ti mismo y miedo dentro de tu propio miedo.
 

Las causas del miedo son muy diferentes. Donde reina la miseria, lo que domina es la dolorosa angustia del vientre vacío. En un país donde reina la abundancia de bienes materiales, existe el escepticismo, la pérdida del sentido de la vida.
 

En extensas zonas, es el miedo a desaparecer bajo el fuego de las nuevas armas. En cuanto a los abandonos humanos, los hay  por todas partes, tanto en los países de la abundancia  como en los lugares de miseria. En estos últimos, mujeres y niños están sometidos a la ley del más fuerte. Las mujeres tienen que alimentar a sus hijos, engendrados tan a menudo por diferentes hombres.
 

Recuerda:
 

1.- Los enemigos son grandes según el miedo que nos producen. No tengas miedo a nadie y no tendrás enemigos (Francisco García Salve).
 

2.- La cobardía es el miedo consentido; el valor es el miedo dominado (Ernest – W. Legouvé).

¿Tienes miedo al miedo?

¿Cómo evitas el miedo de ti mismo?

¿Qué haces para evitar el miedo externo a ti?

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