Mapas para vivir


4975831614_536ae0da81.jpgLos mapas no pretenden demostrar nada, simplemente muestran. Cada vez que consultamos uno nos fiamos de él por dos razones: en primer lugar por la competencia del cartógrafo que lo ha hecho y, en segundo lugar, por la utilidad que nos ofrecen para recorrer carreteras desconocidas con su ayuda. Afortunadamente, en el viaje personal que es la vida el cartógrafo es Dios. Y su mapa nos viene a través de la Palabra, que no es otra cosa que su revelación sobre el sentido de la vida. Aceptar, pues, la Palabra es de capital importancia si queremos realizar el viaje con la seguridad de llegar a nuestro destino sin perdernos por carreteras secundarias.

Con los mapas sucede lo que con cualquier objeto: no llegamos a saber su valor hasta que no entendemos para qué sirven. Estoy convencido de que la Pastoral vocacional es algo así como ofrecer a nuestros jóvenes el mejor mapa para que ellos recorran por sí mismos el camino de su vida

.En efecto, cuando llegan a conocer y aceptar la Palabra como plano de ruta no sólo conocen la meta de su existencia, sino también el sendero que conduce hacia ella. Y eso les permite caminar sin ceder al cansancio y sin temer extraviarse. Aparte de lo que Dios mismo ha dicho sobre sus caminos, no hay de nadie más que nos lo pueda decir con mayor conocimiento de causa. Por eso mismo, un buen animador de PV es experto en presentar la Palabra de Dios como la mejor “guía-michelín” y en interpretarla. Su ayuda se centra en hacer que los mismos jóvenes descubran con la luz de la Palabra por dónde se avanza y por dónde se corre el peligro de perderse.

El caso es que Dios ha hablado, y sería de necios pretender prescindir de sus palabras para intentar averiguar la verdad sobre la existencia sólo desde nosotros mismos, por muy inteligentes que seamos y por mucho que estudiemos. Sería como tirar el mapa por la ventanilla por considerar más auténtico alcanzar la meta con nuestra simple intuición.

Dios nos ha hablado y nos ha enseñado que el fin al que nos dirige es de una dimensión extraordinariamente superior a la que nos hubiéramos imaginado. El que no se fía de Dios, de su Palabra, no tiene más remedio que decidir por sí mismo qué orientación dará a su vida. Y desde luego, encontrará muchas más dificultades para acertar y, desgraciadamente, podrá torcer el camino.

Es frecuente encontrarse con animadores de PV bienintencionados que dicen a los jóvenes que lo importante es hacer el bien y ayudar a los demás. Pero se olvidan de enseñarles por qué se debe hacer el bien, cómo hay que hacerlo, para qué hacerlo,… y qué pasa cuando uno se cansa de “hacer el bien” o comprueba, al poco tiempo, que eso ni funciona ni reporta éxitos o gratificaciones inmediatas. ¿Cómo puede saber adónde dirigirse entonces sin un buen mapa? ¿Cómo entender la propia vida sin mirar la vida de Cristo?

Dios nos ha puesto a todos señales visibles para poder llegar a la meta; en el evangelio nos ha trazado el mapa para no perdernos. El nos ha señalado un destino hacia el cual debemos caminar por las sendas de la fe. Y es precisamente en Cristo y su obra donde encontramos ese plano que contiene las claves para comprender la historia de toda humanidad y, por tanto, para conocer la propia. La Pastoral vocacional debe convertirse en experta en explicar y descifrar el mapa de la Palabra a los jóvenes.Juan Carlos, cmf

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s